Cuatro horas, cuatro miradores
El otoño ya le ve las orejas al invierno, que aquí es muy largo. Ahora no llueve. Salimos. Los escapes miran
para atrás pero se contradicen pues avanzan.

Dispongo de una mañana. Iremos hacia la Ribeira Sacra de Lugo. La carretera está guapa.

Eso sí, a veces se ven cosas indefinibles.

Es dificil pasar por Belesar y no caer en la tentación de parar.

Caen unas gotas al paso por Sober. Poco después me encuentro el desvio al primero de los miradores de
hoy.

Un breve acceso y llegamos al Santuario de Cadeiras (Siglo XVIII) y su entorno.


El palco es antiguo, tanto como los portales que eran los utilizados por los canteros en la construcción del
templo.


Le falta una torre campanario y otros elementos proyectados.


Cerca nos espera el mirador sobre el cañón del Sil.

La luz no está esplendorosa...

...pero podeis haceros una idea de las panorámicas.



A la moto de nuevo. Comenzamos un agradable descenso hasta casi la orilla del río.




Aquí la verticalidad da tregua. El hombre lo agradece trabajando las vides del aromático vino de Amandi.


Estamos en el recóndito lugar de Portobrosmos


Pisteamos por la zona



Arrancamos para arriba. Una mirada mas.


Por una "corredoira". Un hermoso atajo me lleva cerca de Santiorxo.




Allí saben optimizar lo que tienen.


Una cinta de asfalto casi de cuento, nos acerca al segundo mirador.




Abandona el vigía la proa y se dirige hacia la Domi, no sin detenerse ante un sugerente asiento de
sosegado panorama.



A rodar de nuevo. El sueño de niños y no tan niños: Una casa en un arbol.


O Boqueiriño será nuestro tercer mirador.






Enfrente vemos la bajada al pequeño y coqueto monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil.


Para ir al último mirador debo de proseguir por una pista de tierra ¡Bendito problema!


Llegamos A Cividade. Gracias a una estructura metálica las vistas son aéreas e impresionantes.






Quizás falta un poco mas de atrevimiento en el diseño del voladizo. Sería espectacular.

Le damos por ahora la espalda al Sil. Nos dirigimos a Rosende.


Por una pista estrecha y empinada, asfaltada a tramos, cruzamos el aislado apeadero de Areas.



Por un remoto puente atravesamos el río Cabe. Surcamos el bosque.


Este pueblo será el primero en estar de fiestas el proximo año. Su nombre: Cotillón. Ya hemos estado en
ellos, pero todo parece un continuo mirador.



Cruzamos un altiplano camino a Pombeiro.

Cambia el asfalto y para celebrarlo 180º de curva ¡Y hay varias!




Abajo está desde hace once siglos el monasterio de Pombeiro. Contrasta lo retorcido de la carretera por
donde iremos, con la via férrea.


Estamos en Os Peares. Bajo el puente fluye el Miño que recibe al Sil por su izquierda.

Regresamos rápidamente a los rígidos horarios...¡Pero que nos quiten lo bailao!


Saludos a todos
Diciembre 2014
Comentarios
Publicar un comentario