De camping en Burbia y mas cosas (Por Sebito)


Muy guapo este pasado finde por tierras leonesas. El amigo cei.be organizó una salida variada y bien entretenida, con un rodar sin prisas pero también sin demasiados tiempos muertos, y curiosamente, la ruta fue compartida por motos y coches, pistas inclusive.
Yo quedé con Manolo (GuerraXRV) y con Juan (KEVIN JUANTZ), y arrancamos del motoclub para reunirnos en Cacabelos con el resto de la tropa:
A Becerreá llegamos tirando por O Cereixal, una entretenida carreterilla por la que suelo ir cuando no llevo prisa...
Video por aquí:
Luego un rato por la vieja Nacional VI. Por este puente de Cruzul pasaba antaño todo el tráfico que entraba en Galicia rumbo a la Coruña, camiones bien cargados a 30 y 40 por hora que organizaban unas colas impresionantes. 
Parece ser también que durante la guerra de la Independencia se asentó por aquí un destacamento de tropas francesas que arrasaban con los víveres de los lugareños. Los guerrilleros locales capitaneados por un tal Gabriel Fernández apodado "O terror dos gabachos" les dieron duro y les requisaron tantas armas que se dice que buena parte de las casas de Becerreá tenían los desagües de los fregaderos hechos con cañones de fusil francés.  
Ya en As Nogais enchufamos por la Ruta dos Soutos, una guapa pista que nos lleva hasta Pedrafita por las alturas con la nacional y la autovía por debajo de nosotros. Está muy entretenida, seca a pesar de las pasadas lluvias y con buenas vistas, una gozada:
En video
Luego hasta Cacabelos, con sus viñedos y los peregrinos que hacen el Camino. Allí nos encontramos con el resto de la tropa: Rocío con sus peques, Carlos y Vicky que vienen desde Zamora, Manolo con su Domi y cei.be junto a otra moto ya bien conocida por aquí. Finalmente los astures, Xosenel, Belén y su rapaz que no tardó ni un segundo en hacer piña con los otros dos, al poco eran ya inseparables:
Vicky y yo compartimos cabeza...
Y un vistazo a la Moncloa mientras tomamos un piscolabis; siempre me gustó este sitio, está chulo y con detalles por todas partes, bien merece una visita:
Lo dicho: los peques con sus armas ofensivas, el terror de los pájaros en algún kilómetro a la redonda...
Después al tajo rodando por el valle cruzando Espanillo y San Vicente por una guapa pista a la vera del río Cúa que nos llevará hasta el monasterio de San Andrés en Vega de Espinareda, la capital de toda esta zona:
Video:
Alguna más:
Y las últimas por aquí:
Monasterio y entorno:
Comemos allí al lado, decir pulpo y al Xosenel alegrársele los ojos fue todo uno, no teníamos una feria a mano pero también aquí estaba rico:
Atención al arte de Manolo Guerra, es capaz de acertar al pulpo con el palillo mientras atiende a la señora, je, je:
Comimos muy bien, y la dolorosa no lo fue tanto:
Pero luego había que zumbar, teníamos visita concertada en el pozo Julia en Fabero y tiramos hacia allí sin perder un instante:
Data de los pasados años 50 y es una mina de carbón bajo tierra con más de 250 m de profundidad. No tiene boca como tal, las vagonetas de carbón subían y bajaban al igual que los mineros mediante dos ascensores situados bajo el castillete. Al principio llegó a haber más de 3.000 mineros que trabajaban en turnos de de 7 horas y media sin descansos, se trabajaba los 7 días de la semana y los 365 días del año. Tal como nos explicaron, con el sistema "de cepillos" llegaban a sacarse más de 1.000 toneladas diarias de carbón, y según nos contaron, la antracita aquí extraída era carbón puro casi al 100%, sin apenas residuos.
Los mineros entraban y se cambiaban de ropa, dejándola en estos colgadores y bajando de ellos la ropa de faena. Al terminar la jornada, a la inversa. Alguno por lo que veo se olvidó alguna moneda y una navaja de Taramundi...
Cada colgador con una chapita numerada. Luego bajaban al pozo con al menos tres cosas imprescindibles: el pico, la lámpara y una jaula con un pajarito. El pico era importante, pero la lámpara más aún, estaban asimismo numeradas y si al acabar el turno faltaba una en la lampistería, faltaba por tanto un minero y había que bajar a buscarlo. El pájaro era un seguro de vida, si dejaba de moverse salían cagando leches, eso indicaba la presencia de gas.
El casco de la izquierda era de los primeros, y era ¡de cartón!, al lado una lámpara de carburo y luego ya los de luz a baterías:
Se usaban mulas para tirar de las vagonetas, normalmente se bajaban y ya no volvían a subir en la vida. Se decía que algunas eran muy listas y sabían hasta contar, si se enganchaban más vagonetas que de ordinario, no daban ni un paso...
Trabajando a mano, los mineros pican el carbón de la veta y lo cargan en las vagonetas que se suben arriba por el ascensor: otras veces los barreneros perforan agujeros en la capa de carbón, se mete en ellos dinamita y se vuela una porción que se carga y se sube igualmente. Dura y tremenda la vida del minero:
 
 
Bajo tierra las cosas funcionan por aire, y nos enseñaron la sala de compresores, unos buenos aparatos por lo que se ve, de 500 CV los grandes y de 250 el pequeño, en V como el motor de una Africa y casi igual de pesado que él, jeje:
Desde aquí se controlaban las jaulas que subían y bajaban a los mineros y a las vagonetas con el carbón, podían subirse hasta 500 en una jornada; las jaulas llegaban cargadas donde la segunda foto, otras vacías las empujaban por detrás ocupando su sitio para bajar al tajo y las cargadas rodaban por sí mismas hasta el lavadero y a los muelles de carga:
Aquí llegó la hora de la verdad: todos adentro a la jaula para bajar a la galería a 270 m de profundidad:
En video cómo fue:
Bajamos a toda pastilla, en dos minutos ya estamos abajo. Lo primero que vemos son los barrenistas que hacen los agujeros para meter los cartuchos de dinamita y volar el carbón que se carga y se retira, tras ello hay que entibar para que el techo no se hunda:
En vetas más estrechas se picaba en sitios sin apenas espacio: agachados, de rodillas o tumbados, sin apenas luz, oxígeno escaso y humedad o calor o ambas cosas a la vez, siete horas en esas condiciones debía de ser algo inhumano:
 
Después vino el sistema del cepillo que “rasca” la veta en la pared, el carbón cae a unas cintas transportadoras y va como antes a las vagonetas para ya subirlo arriba, el dibujo da una idea de cómo eran: 
Nos enseñan también el botiquín donde el doctor Xosenel concierta las citas de los pacientes mientras cei.be deja la oportuna constancia de nuestra visita. Muchas gracias a los guías por las explicaciones, han sido la mar de interesantes.
Allí Juan y Manolo se despiden y nos dejan, sólo han negociado permiso para una jornada y deben regresar. Hasta pronto, chicos, os perdeis el resto pero qué le vamos a hacer:
Como dije antes, Vicky y yo compartimos iguales cascos y también iguales Africas, a eso se llama sin duda tener buen gusto:
Así regresamos a Vega y tiramos dirección Burbia por Valle de Finolledo por donde pasaremos. Carretera bien entretenida por vistas y por pavimento, lo mismo está impecable y con raya blanca que machacado y con grava, tras un par de paradas alcanzamos Burbia:
Video:
 Otro:
Burbia es un pueblecito de montaña al pie de los Ancares leoneses, en la ladera opuesta se encuentra Piornedo casi frente por frente y ya en Galicia,  llegamos y tiramos hasta su camping donde pasaremos la noche:
Video llegada:
Acogedor, las habitaciones arriba y abajo el comedor y el sitio de estar, yo tuve una habitación toda para mí al contrario que los peques, que si los separan se mueren del disgusto:
Luego un rato de relax, los chavales tienen tiempo de matarse tres o cuatro veces y los mayores de tomarse otros tantos botellines...
Y al pesebre. Quien más, quien menos teníamos un hambre de lobo. De primero una pota de caldo que nos entró divinamente, y luego un popurri de huevos con patatas, ensalada y algo de lomo, chorizo y panceta. O sea, para combatir el frío:
Luego la consiguiente tertulia con el café y después un corto paseo hasta el pueblo a tomar unos calmantes, los chavales quedaban bien entretenidos con su batalla de almohadas...
Alumbrados con la luz de los móviles, por el camino no se veía ni a jurar:
Luego a dormir como señores mayores que algunos ya somos. El día siguiente apareció seco y espléndido, temperatura suave y un tímido sol a veces, lo ideal para rodar. Yo salí a reconocer el entorno, juer la de sitios guapos que hay por allí, sobre todo en la parte del río:
Guapísimo. Belén consigue arrancar a los chavales para llevarlos a desayunar, se pillan un buen disgusto cuando oyen que esto se acaba en vez de la semana entera que ellos pensaban quedarse...
Un sitio bien recomendable, puede que no sea la última vez que lo visitemos. 
Un par de fotillas de despedida y a la pista. La hice en otra ocasión con cei.be y Ecrins llegando hasta Campo del Agua y comiendo allí, y luego siguiendo hasta Balboa, bien chula, esta vez haremos una parte bajando luego al asfalto:
Video pista:
Se rueda muy bien y sin apenas polvo. Alguna paradita para estirar las piernas y que los rapaces practiquen escalada:
 
Uno más:
La siguiente parada ya en Aira da Pedra, en primavera el pueblo se vaciaba, la gente subía con ganado y enseres a los pastos de las alturas y no bajaban hasta el otoño:
Hasta aquí:
Y una más en este cruce esperando por los rezagados como yo, hasta dio tiempo para aflojar un poquito una cadena demasiado tensa...
 Luego ya hasta Villafranca del tirón. La cruzamos y seguimos hasta el cercano mirador de Corullón y sus vistas espectaculares:
Bajando rápido hacia el papeo que ya tocaba. Un revuelto de bacalao seguido de algo más que nos puso los estómagos en su sitio...
Y para tanta gula tuvimos que pedir perdón, esta puerta en la iglesia de Santiago (la primera con que se encuentran los peregrinos al llegar aquí) se llama así, la puerta del perdón, los que no pueden llegar a Santiago de Compostela por enfermedad o accidente pueden ganar la indulgencia plenaria aquí si oyen misa y rezan "por las intenciones del Papa”, es el único templo del Camino que la otorga aparte de la catedral de Santiago, según noticia de hace un tiempo, de 44.000 peregrinos que pasaron ese año por esta iglesia, sólo 48 obtuvieron aquí el Jubileo:
Ya perdonados y completando el paseo, alguna vista que recuerda (al menos a mí) la página del tebeo “13 rue del percebe” con todo al aire:
Y poco más. La despedida (breve como deben de ser todas) y el recorrido, 300 km justos que dieron para bastante como se ha visto:
Una grata reunión que nos dejó un buen sabor de boca, Gracias a todos/as, esto habría que repetirlo más veces.
 Abril 2018


También estuve por ahí aunque no me menciones.... lo que es no tener una AT. Pero se te
perdona al leer y ver esta completa crónica. Con tu marchamo. Cualquiera que hubiese asistido
se sentiria muy a gusto.
Como parece que pusiste muy pocas fotos ahí van unas pocas más:
El mayor pasaba de 60, el mas peque 8. A todos les costó despedirse del Bierzo

y de estos Africanos.

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